Soledad II


Ay, amigo…
¡Que ganas de verte!
Me siento tan sola… tan vacia…
Y  tu no has vuelto…
¿Quién sabe si volverás?
Cada mañana parece
una eternidad,
mientras no es mediodía
y tu: sin llegar…
Ay, amigo, ay amigo!
¡Que vacio!
¡Que necesidad de hablarte!
Esta resultando que me desconozco;
esta sucediendo que, yo era una
desconocida para mi!
Por que me siento atada
a lazos inexistentes?
Por que no he logrado
soltarme las ataduras?
Ay, amigo… ¡ven!
cada mañana
es otro mediodía
es otro incesante instante
de espera, de angustia…
de tu falta.
Sabes? Hoy deseé
que nunca hubieses
venido un mediodía;
porque se que hoy y
mañana estaré
esperándote cada día…

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